¿Qué es el viento de superficie?
El viento de superficie es la velocidad y dirección del aire medidas a 10 metros de altura sobre el suelo en un emplazamiento abierto y representativo. Esta altura estándar, establecida por la Organización Meteorológica Mundial (OMM), permite comparar mediciones de distintas estaciones y países de forma homogénea. Es el dato de viento que consultan la mayoría de los ciudadanos en las predicciones meteorológicas, ya que representa el viento que experimentamos en nuestra vida cotidiana.
¿Por qué se mide a 10 metros?
La elección de 10 metros como altura de referencia responde a un compromiso práctico. A nivel del suelo, el viento está muy perturbado por la rugosidad del terreno (edificios, árboles, relieve), generando turbulencias que hacen las mediciones poco representativas. A mayor altura, el viento se va acelerando y estabilizando hasta alcanzar el flujo libre de la atmósfera. Los 10 metros representan una altura suficiente para minimizar los efectos locales del entorno inmediato, pero lo bastante baja para reflejar el viento que afecta a las personas y actividades en superficie. Las estaciones que no pueden instalar el anemómetro a esta altura deben aplicar correcciones logarítmicas.
Diferencia con el viento en altura
El viento de superficie difiere notablemente del viento en niveles superiores de la atmósfera. A 10 metros, la fricción con el terreno reduce la velocidad del viento entre un 30 % y un 70 % respecto al viento libre (geostrófico), y desvía su dirección entre 10° y 45° hacia la zona de baja presión. Esta capa afectada por la fricción se denomina capa límite atmosférica y su espesor varía entre 100 y 2000 metros según la estabilidad y la hora del día. Por eso, el viento que ven los globos sonda o los aviones a pocos cientos de metros de altura ya puede ser sensiblemente más fuerte.
Importancia práctica
El viento de superficie es crucial para la predicción del tiempo cotidiana, la sensación térmica, la dispersión de contaminantes, la energía eólica, la agricultura, la lucha contra incendios forestales y la seguridad en el transporte. En España, la red de estaciones de AEMET, así como las de comunidades autónomas y redes privadas como Meteoclimatic, proporcionan datos de viento de superficie en tiempo real que alimentan los modelos numéricos y las predicciones operativas.