¿Qué es una anomalía térmica?
Una anomalía térmica es la diferencia entre la temperatura registrada en un momento o periodo dado y el valor de referencia climatológico para ese mismo lugar y época del año. La referencia suele ser la media de un periodo de 30 años establecido por la Organización Meteorológica Mundial (actualmente 1991-2020). Si la temperatura media de enero en Madrid es de 6,3 °C y un enero concreto registra 8,5 °C, la anomalía es de +2,2 °C. Esta cifra, aparentemente pequeña, indica un mes excepcionalmente cálido en términos estadísticos.
Cálculo y escalas temporales
Las anomalías térmicas se calculan para cualquier escala temporal: diaria, semanal, mensual, estacional o anual. También se pueden calcular a escala espacial, generando mapas de anomalías que muestran qué regiones están más cálidas o frías de lo habitual. Para un cálculo riguroso, se necesitan series de datos homogéneas y suficientemente largas. Las anomalías diarias pueden ser muy volátiles (±10 °C), las mensuales oscilan menos (±3-5 °C) y las anuales se mueven en un rango aún menor (±1-2 °C), porque los extremos tienden a compensarse con el tiempo.
Aplicaciones en climatología y detección de cambio climático
Las anomalías térmicas son la herramienta principal para monitorizar el calentamiento global. Al expresar la temperatura como desviación respecto a una media, se eliminan las diferencias absolutas entre localidades y se pueden comparar y promediar datos de estaciones muy distintas. Los informes del IPCC expresan el calentamiento global como anomalía respecto a la era preindustrial. También se usan para detectar y categorizar olas de calor y de frío: una ola de calor se define a menudo como un periodo de varios días con anomalías positivas superiores a un umbral determinado.
Anomalías térmicas en España
España, por su posición geográfica, es especialmente sensible a las anomalías térmicas. En las últimas décadas, las anomalías positivas se han hecho cada vez más frecuentes e intensas, con años como 2022 y 2023 registrando anomalías anuales superiores a +1,5 °C respecto a la media 1991-2020. Las anomalías negativas, aunque menos frecuentes, siguen ocurriendo, como en enero de 2021 durante la borrasca Filomena. El análisis de anomalías es clave para evaluar el impacto del cambio climático en el territorio español y para la planificación en sectores como la agricultura, el turismo y la gestión del agua.