¿Qué es un arcoíris lunar?
El arcoíris lunar, también conocido como moonbow o arco de luna, es un arcoíris que se forma por la refracción y dispersión de la luz de la Luna en gotas de lluvia. Físicamente es idéntico al arcoíris solar: la luz entra en las gotas, se refracta, se refleja internamente y se dispersa en sus componentes cromáticos al salir. Sin embargo, dado que la intensidad de la luz lunar es aproximadamente 500.000 veces menor que la solar, el arcoíris lunar es extremadamente tenue y rara vez se aprecia con sus colores completos a simple vista.
¿Por qué parece blanco?
El ojo humano tiene dos tipos de fotorreceptores: los conos (que detectan el color pero necesitan bastante luz) y los bastones (muy sensibles a la luz tenue pero que solo perciben tonos de gris). La luz del arcoíris lunar es demasiado débil para activar eficientemente los conos, por lo que los bastones dominan la percepción visual y el arco aparece blanquecino o ligeramente plateado. Sin embargo, una cámara fotográfica con exposición larga puede capturar los colores completos del moonbow, revelando el mismo espectro del arcoíris diurno.
Condiciones para su observación
Para observar un arcoíris lunar se necesitan varias condiciones simultáneas: la Luna debe estar en fase llena o muy próxima a ella (para aportar máxima luminosidad), debe encontrarse baja sobre el horizonte (por debajo de 42° de elevación), el cielo debe estar oscuro y despejado en la dirección de la Luna, y debe estar lloviendo en la dirección opuesta. Estas exigencias hacen del moonbow un fenómeno relativamente raro. Algunos de los lugares más conocidos para observarlos son las cataratas de Yosemite, las cataratas Victoria en Zambia-Zimbabue y las cataratas Cumberland en Kentucky.
Variantes y curiosidades
Además del arcoíris lunar por lluvia, existe el spray moonbow, producido por la bruma de cascadas iluminadas por la Luna, y el fogbow lunar, producido cuando la luz de la Luna atraviesa la niebla. Los arcoíris lunares dobles son posibles pero extremadamente raros. En la antigüedad, la observación de un arcoíris nocturno se consideraba un presagio especial en muchas culturas.