¿Qué es el halo de 22 grados?
El halo de 22 grados es el fenómeno óptico de halo más frecuente en la atmósfera. Aparece como un anillo luminoso de radio angular de 22° alrededor del Sol o la Luna, producido cuando la luz atraviesa cristales de hielo hexagonales presentes en nubes altas como cirros y cirroestratos. Es visible unos 100 días al año en latitudes medias, aunque muchos observadores no reparan en él por no mirar habitualmente al cielo.
Mecanismo de formación
La clave está en la geometría del cristal de hielo hexagonal. La luz entra por una cara del prisma hexagonal y sale por otra cara no adyacente, de modo que atraviesa un ángulo de prisma de 60°. Según las leyes de la refracción y el índice de refracción del hielo (n = 1,31 para luz visible), el ángulo de desviación mínima resulta ser de aproximadamente 21,8°, redondeado a 22°. Puesto que la luz no puede desviarse menos de ese ángulo mínimo, se acumula intensidad luminosa justo a 22° del Sol, creando un borde interior nítido y brillante que se difumina gradualmente hacia el exterior.
Características visuales
El borde interior del halo es más definido y presenta una tonalidad ligeramente rojiza debido a la dispersión cromática: la luz roja tiene un ángulo de desviación mínima algo menor que la azul. El exterior del anillo se difumina sin un borde claro. El interior del halo aparece más oscuro que el cielo circundante porque la refracción impide que la luz alcance ángulos menores de 22°. Esta zona oscura se denomina a veces el agujero del halo. La anchura angular del anillo es de unos 1,5°-2°.
Importancia meteorológica
El halo de 22 grados tiene un valor predictivo reconocido: las nubes cirrostratos que lo producen suelen ser la avanzadilla de un sistema frontal cálido. La secuencia cirros, cirroestratos con halo, altoestratos y finalmente nimboestratos es una progresión clásica que anticipa precipitación en 24 a 48 horas. Aunque no siempre se cumple (fiabilidad del 50-70 %), es una de las reglas meteorológicas populares con mejor fundamento científico.