¿Qué es una paraselene?
La paraselene, también llamada luna falsa o perro lunar (moondog en inglés), es un fenómeno de óptica atmosférica que produce puntos brillantes de luz a ambos lados de la Luna, situados a aproximadamente 22° de distancia angular. Es el análogo nocturno del parhelio (o sol falso) y se origina por el mismo mecanismo físico: la refracción de la luz a través de cristales de hielo con orientación horizontal presentes en nubes de tipo cirroestrato.
Mecanismo de formación
La paraselene se forma cuando cristales de hielo hexagonales en forma de placa flotan en la atmósfera con sus caras basales orientadas horizontalmente. La luz de la Luna entra por una cara lateral del prisma hexagonal y sale por otra cara alterna, refractándose con un ángulo mínimo de desviación de 22°. Para que los cristales mantengan esta orientación preferente, deben ser relativamente grandes y caer lentamente en aire calmado. La refracción concentra la luz en dos puntos simétricos a ambos lados de la Luna, formando las paraselenes.
Observación y condiciones
A diferencia de los parhelios solares, que son relativamente comunes, las paraselenes son mucho más difíciles de observar por varias razones. La luz lunar es unas 500.000 veces más débil que la solar, por lo que las paraselenes son muy tenues y requieren condiciones óptimas. La Luna debe estar cerca de la fase llena para aportar suficiente luminosidad, y debe encontrarse a baja altura sobre el horizonte, ya que a medida que la Luna sube, las paraselenes se alejan más de los 22° y se debilitan. La presencia de contaminación lumínica dificulta enormemente su detección.
Relación con otros fenómenos del halo lunar
La paraselene forma parte de la familia de fenómenos ópticos producidos por el halo lunar. Cuando las condiciones son favorables, puede observarse un halo de 22° completo alrededor de la Luna, con las paraselenes en los puntos de intersección del halo con la horizontal. Fenómenos adicionales como el arco circumcenital lunar, el pilar lunar y el círculo paraselénico son posibles pero extremadamente raros. La fotografía de larga exposición es la mejor herramienta para documentar estos fenómenos nocturnos.