¿Qué es un satélite polar?
Un satélite polar (o de órbita polar) es un satélite que orbita la Tierra pasando sobre ambos polos a una altitud relativamente baja (700-900 km). Gracias a la rotación terrestre, cada órbita barre una franja diferente de la superficie, cubriendo todo el planeta en unas 12-14 horas.
¿Cómo funciona?
El satélite polar completa una órbita cada 100 minutos aproximadamente. Su órbita es heliosíncrona: pasa sobre cada punto de la Tierra a la misma hora solar local cada día, lo que permite comparar mediciones de un día a otro en condiciones de iluminación similares.
Instrumentos a bordo:
- Radiómetro de imagen (AVHRR/VIIRS): observa en canales visible e infrarrojo con resolución de 250 m a 1 km. Proporciona imágenes de nubes, temperatura superficial del mar y vegetación.
- Sondador infrarrojo (IASI/CrIS): mide la radiación en miles de canales infrarrojos para obtener perfiles verticales de temperatura y humedad cada 12.5 km. Aporta más datos a los modelos que cualquier otro instrumento.
- Sondador de microondas (AMSU/ATMS): observa a través de las nubes en frecuencias de microondas. Mide temperatura atmosférica, contenido de agua líquida y precipitación.
- Escaterómetro (ASCAT): mide el viento sobre la superficie del mar analizando el retorno de pulsos de radar. Fundamental para la predicción marítima.
Los datos se transmiten a estaciones de recepción directa y también se almacenan a bordo para descarga en estaciones polares.
¿Por qué es importante?
Los satélites polares proporcionan observaciones de alta resolución y sondeos atmosféricos que son el pilar de la predicción numérica moderna. El instrumento IASI del MetOp aporta individualmente más mejora a los modelos del ECMWF que cualquier otra fuente de datos. También son la única forma de observar las regiones polares con detalle.
Ejemplos prácticos
- Temperatura del mar: el radiómetro del satélite polar mide la temperatura superficial del mar (SST) con precisión de 0.1 °C, dato clave para predecir la intensidad de tormentas mediterráneas.
- Predicción numérica: los sondeos verticales del IASI alimentan los modelos ECMWF y GFS. Sin estos datos, la predicción a 5-7 días perdería un día de habilidad.
- Hielo polar: los canales de microondas permiten cartografiar la extensión del hielo marino ártico y antártico, un indicador clave del cambio climático.