¿Qué es el viento de caída?
El viento de caída es un flujo de aire frío y denso que desciende desde una meseta elevada o una cordillera hacia zonas más bajas, impulsado principalmente por la fuerza de la gravedad. Se diferencia del efecto Föhn en un aspecto fundamental: mientras que en el Föhn el aire se calienta al descender por compresión adiabática y llega seco y cálido al valle, en el viento de caída la masa de aire de origen es tan fría y densa que, pese al calentamiento por compresión durante el descenso, llega a las zonas bajas con temperaturas notablemente inferiores a las que había antes de su llegada.
¿Cómo se forma?
El mecanismo requiere una masa de aire muy fría acumulada sobre una superficie elevada, como una meseta interior, un glaciar o un altiplano. Cuando esta masa de aire denso desborda el borde de la elevación o encuentra un paso o valle por donde canalizarse, se precipita ladera abajo acelerada por la gravedad. La velocidad puede ser extraordinaria si el desnivel es grande y la canalización es eficiente. El enfriamiento radiativo sobre superficies elevadas de nieve o hielo es un mecanismo muy eficaz para generar el embalse de aire frío que alimenta estos vientos.
Ejemplos en el mundo
Los vientos de caída más célebres incluyen la bora del Adriático, que desciende desde la meseta de los Balcanes hacia la costa croata e italiana con ráfagas que pueden superar los 200 km/h. El mistral del valle del Ródano comparte características de viento de caída cuando aire frío continental se canaliza hacia el Mediterráneo. En la Antártida, los vientos catabáticos de las mesetas glaciares son los más potentes del planeta, alcanzando velocidades sostenidas de 300 km/h.
Diferencia con el efecto Föhn
La distinción clave es la temperatura final del aire al llegar a las zonas bajas. En el Föhn, el aire llega más cálido que el aire que había previamente en el valle. En el viento de caída, el aire llega más frío. Esto se debe a que en el Föhn la masa de aire no es especialmente fría en origen y pierde humedad al ascender, calentándose eficientemente al descender. En el viento de caída, la masa de aire es tan fría que su temperatura de partida no se compensa con el calentamiento por descenso.