Nueve borrascas después: así llega España a la primavera de 2026
Llevamos semanas en las que sacar el paraguas no es una precaución, sino un requisito de supervivencia. Nueve borrascas con nombre propio desde finales de diciembre —de Alice a Oriana—, enero como el mes más lluvioso del último cuarto de siglo, embalses al 77 % tras la mayor subida semanal jamás registrada y medio campo andaluz con pérdidas que ya superan los 700 millones de euros solo en Córdoba.
La pregunta que se hace medio país es obvia: ¿va a seguir así en primavera? ¿O el cielo nos va a dar una tregua?
Los modelos estacionales ya tienen respuesta. No la que muchos querrían oír, pero sí una bastante clara en algunos aspectos. Vamos a desmenuzarla.
Qué dice la predicción estacional de AEMET para la primavera de 2026
La predicción estacional es una herramienta que AEMET actualiza cada mes y que indica la tendencia más probable de temperaturas y precipitaciones para los próximos tres meses. No te dice si va a llover el 15 de abril en Zaragoza. Te dice si, en general, el trimestre será más cálido, más frío o más lluvioso de lo normal. Es como la diferencia entre un presupuesto anual y el ticket de la compra del martes: útil para planificar, no para decidir si coges el chubasquero mañana.
Para el trimestre febrero-marzo-abril de 2026, AEMET señala dos cosas:
- Temperaturas: Probabilidad alta de que la media se sitúe en el tercil superior en toda España. En cristiano: primavera más cálida de lo normal, con la señal más fuerte en Baleares y la fachada mediterránea.
- Precipitaciones: En el oeste peninsular (Galicia, Extremadura, oeste de Castilla y León, Andalucía occidental), mayor probabilidad de acumulados por encima de la media. En el resto del país, señal difusa: puede llover más, igual o menos, sin que los modelos se decanten.
Dicho de otro modo: calor prácticamente seguro en todas partes, lluvia probable en el oeste y, en el resto, incertidumbre. Que no es poco.
El modelo europeo y Copernicus: ¿van en la misma dirección?
AEMET no trabaja sola. El Centro Europeo de Predicción a Medio Plazo (ECMWF) y el servicio climático de Copernicus (C3S) generan sus propias previsiones estacionales combinando decenas de modelos. Merece la pena cruzar datos, porque cuando varias fuentes independientes coinciden, la confianza sube.
Y en este caso, coinciden en lo importante:
- Temperaturas: El conjunto multimodelo de Copernicus apunta a anomalías cálidas sobre todo el Mediterráneo occidental. España entra de lleno en esa zona. Es la variable con mayor consenso entre modelos, la que menos discusión genera.
- Precipitaciones: Aquí la cosa se complica. Los modelos muestran tendencia a más precipitación sobre Europa continental en general, asociada a una anomalía de baja presión en el centro-oeste del continente. Pero para la Península Ibérica en concreto, la señal se diluye. Traducción: los modelos no se ponen de acuerdo sobre cuánto lloverá en el este y sur de España.
- Patrón de presión: Tanto ECMWF como el modelo británico (UKMO) prevén baja presión sobre Europa central y alta presión desplazada hacia latitudes nórdicas. Esto favorecería que el aire húmedo atlántico siga entrando por el noroeste peninsular, lo que es coherente con lo que dice AEMET.
Tres pilares de la predicción estacional (AEMET, ECMWF, Copernicus) alineados en temperatura: primavera cálida. En precipitación, solo el oeste tiene señal clara. El Mediterráneo y el interior se quedan en tierra de nadie.
La Niña se despide: el comodín que puede cambiar la primavera
Hay un factor que añade una capa extra de incertidumbre, y tiene que ver con lo que pasa al otro lado del mundo.
¿Os acordáis de La Niña, ese enfriamiento anómalo de las aguas del Pacífico tropical que lleva activo desde finales de 2025? Pues está colapsando. Según el último diagnóstico del CPC americano (12 de febrero de 2026), hay un 60 % de probabilidad de transición a ENSO neutro entre febrero y abril. Y para el verano, un 50-60 % de que se desarrolle El Niño.
Pensad en el ENSO como el termostato del Pacífico: cuando está en La Niña, enfría; cuando está en El Niño, calienta. Y cuando ese termostato cambia de posición, todo el sistema atmosférico global se reajusta. No es que el Pacífico mande directamente una borrasca a Logroño, pero sí modifica las grandes corrientes de aire que, a su vez, determinan dónde se colocan los anticiclones y por dónde pasan las borrascas en Europa.
Los años de transición La Niña → El Niño comparten un patrón en Europa: baja presión y mayor inestabilidad. Es coherente con lo que dicen los modelos estacionales. Pero estas transiciones también reducen la fiabilidad de los pronósticos, porque la atmósfera entra en un periodo de ajuste donde las sorpresas son más probables.
Primavera 2026 por regiones: quién se lleva la lluvia y quién el calor
No es lo mismo vivir en Vigo que en Murcia. Así se reparte la previsión:
| Región | Temperatura | Precipitación | Confianza |
|---|---|---|---|
| Galicia y Cantábrico | Por encima de la media | Por encima de la media | Media-alta |
| Meseta Norte | Por encima de la media | Normal a por encima | Media |
| Meseta Sur y centro | Por encima de la media | Sin señal clara | Baja |
| Mediterráneo | Claramente por encima | Sin señal clara | Alta (temp.) / Baja (precip.) |
| Andalucía occidental | Por encima de la media | Por encima de la media | Media |
| Andalucía oriental y Levante | Por encima de la media | Sin señal clara | Baja |
| Baleares | Anomalía cálida más acusada | Sin señal clara | Alta (temp.) |
| Canarias | Por encima de la media | Sin señal clara | Media |
El patrón es bastante nítido: la mitad occidental tiene más papeletas de seguir recibiendo precipitaciones atlánticas, mientras que el este y sureste quedan en una zona gris donde los modelos no aportan información útil más allá de la climatología. Si vives en Galicia, el paraguas sigue en la mochila. Si vives en Alicante, tendrás que esperar al medio plazo para saber qué pasa.
Los embalses al 77 %: ¿se acabó la sequía?
Después de la sequía de 2022-2024, que llevó los pantanos catalanes al 15 % y puso restricciones en media España, la tentación de cantar victoria es enorme. Los embalses están al 77,3 % de media nacional, las cuencas internas de Cataluña rozan el 93,5 % y la semana pasada se batió el récord absoluto de crecimiento semanal de la reserva hídrica.
Pero conviene no tirar cohetes todavía.
Primero, porque la distribución no es uniforme: el Segura sigue al 39,4 % y el Júcar al 57,3 %. El sureste, que es donde más agua se necesita para riego, es precisamente donde menos ha llegado. Segundo, porque una primavera cálida —como la que prevén todos los modelos— acelera la evapotranspiración: las plantas demandan más agua, el suelo se seca más rápido y la ventaja acumulada durante el invierno puede erosionarse en pocas semanas si abril y mayo resultan secos en el este.
Y tercero, porque muchas de las grandes presas españolas se construyeron entre los años 50 y 70, y no pocas han alcanzado su vida útil teórica. Mantener un 77 % de agua embalsada con infraestructuras envejecidas no es exactamente un escenario para relajarse.
Puedes seguir la evolución embalse a embalse en nuestra sección de embalses, con datos actualizados semanalmente por cuenca, comunidad autónoma o provincia.
Qué podemos esperar mes a mes
Aquí entra la parte más especulativa. Intentaremos ser honestos con lo que sabemos y lo que no:
Marzo
Todavía bajo la influencia residual del patrón invernal. Los efectos del calentamiento súbito estratosférico de febrero podrían favorecer entradas frías puntuales, con nevadas a cotas medias en la primera quincena. Alternancia de periodos estables y borrascas, pero ya sin la cadencia de ametralladora de enero-febrero. Las lluvias seguirán siendo generosas en el noroeste. No descartéis heladas tardías en la Meseta.
Abril
Transición progresiva hacia un régimen más cálido. Las temperaturas empezarán a superar los valores medios de forma evidente, sobre todo en el Mediterráneo y Baleares. Posibles episodios de calor prematuro en el sur si el anticiclón retoma posiciones. Las precipitaciones tenderán a concentrarse en eventos convectivos: tormentas de desarrollo vertical, más localizadas pero potencialmente intensas. El tipo de lluvia que deja 40 litros en una hora en un pueblo y nada en el de al lado.
Mayo
El mes donde la señal cálida debería hacerse más evidente. Si los modelos aciertan, mayo podría anticipar condiciones casi veraniegas en el sureste, con máximas superando los 30 °C en el valle del Guadalquivir y el Levante. En el noroeste, las lluvias irán perdiendo frecuencia pero sin desaparecer del todo.
Para el seguimiento diario, en nuestro comparador multimodelo cruzamos las predicciones de ECMWF, GFS e ICON. Cuando hay tanta incertidumbre como ahora, ver en qué coinciden los modelos y en qué discrepan es la forma más honesta de hacerse una idea de lo que viene.
Primavera 2025 vs. 2026: ¿se repite la historia?
Merece la pena echar la vista atrás para tener perspectiva. La primavera pasada fue un animal peculiar: temperaturas casi en la media (+0,3 °C de anomalía), pero con un marzo gélido (-0,9 °C), un abril muy cálido (+1,1 °C) y un mayo tibio. Lo que sí destacó fue la lluvia: un 151 % sobre lo normal, la quinta primavera más húmeda desde 1961. Marzo de 2025 fue el tercer marzo más lluvioso de toda la serie histórica.
La primavera de 2026, si los modelos aciertan, será más cálida que la de 2025 pero probablemente menos uniformemente húmeda. La señal de lluvia se concentra en el oeste, mientras que el año pasado llovió de forma generalizada. Podríamos estar ante una primavera de contrastes: mucha agua en Galicia y Extremadura, normalidad o sequedad relativa en el Levante. Es la España de las dos velocidades hídricas, una vez más.
Preguntas frecuentes
¿Será una primavera cálida en España?
Todo apunta a que sí. AEMET, ECMWF y Copernicus coinciden en que las temperaturas medias de la primavera de 2026 estarán por encima de lo normal en toda España, con la anomalía más acusada en Baleares y el Mediterráneo. Sería el octavo año consecutivo con temperaturas por encima de la media en al menos una estación.
¿Seguirá lloviendo tanto como en invierno?
No con la misma intensidad. El tren de borrascas se irá espaciando, pero el oeste peninsular (Galicia, Extremadura, Andalucía occidental) tiene mayor probabilidad de precipitaciones por encima de la media durante marzo y abril. En el este y sur, la señal es incierta.
¿Qué fiabilidad tienen las previsiones estacionales?
Limitada, pero útil. La fiabilidad es mayor para temperatura que para precipitación, y mejor en el Mediterráneo que en el Atlántico. No predicen el tiempo de un día concreto, sino la tendencia del trimestre. Piensa en ellas como una brújula, no como un GPS.
¿Puede haber episodios de frío tardío?
Sí. Los efectos del calentamiento súbito estratosférico de febrero pueden prolongarse hasta mediados de marzo. Heladas tardías en el interior y nevadas en cotas medias siguen siendo posibles, sobre todo en la primera quincena de marzo.
¿Qué papel juega La Niña en todo esto?
La Niña ha contribuido al patrón de NAO negativa que ha canalizado las borrascas hacia España este invierno. Su colapso hacia ENSO neutro —con un 60 % de probabilidad entre febrero y abril— podría suavizar ese patrón en primavera, aunque la transición añade incertidumbre a los pronósticos.
¿Cómo puedo seguir la evolución del tiempo en primavera?
En Snowy puedes consultar la previsión por horas con datos de múltiples modelos profesionales, el comparador multimodelo para cruzar lo que dicen ECMWF, GFS e ICON sobre cualquier localidad, y el estado de los embalses actualizado semanalmente.

