¿Qué es el Acuerdo de París?
El Acuerdo de París es el tratado climático internacional más ambicioso de la historia. Fue adoptado el 12 de diciembre de 2015 durante la 21.ª Conferencia de las Partes (COP21) de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y entró en vigor el 4 de noviembre de 2016. Firmado por 196 países, establece un marco global para combatir el cambio climático a través de la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, la adaptación a los impactos climáticos y la financiación de la transición hacia economías bajas en carbono.
Objetivos y mecanismos
El Acuerdo establece tres objetivos principales: mantener el aumento de la temperatura media global muy por debajo de 2 °C respecto a los niveles preindustriales y proseguir los esfuerzos para limitarlo a 1,5 °C; aumentar la capacidad de adaptación a los efectos adversos del cambio climático; y situar los flujos financieros en una trayectoria compatible con un desarrollo resiliente y bajo en emisiones. Para lograrlo, cada país presenta sus Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC), planes de acción climática que deben revisarse y reforzarse cada cinco años.
Balance global y desafíos
A pesar de su importancia histórica, el cumplimiento del Acuerdo enfrenta desafíos significativos. El primer Balance Global (Global Stocktake), completado en la COP28 de 2023, concluyó que las NDC presentadas son insuficientes para alcanzar los objetivos de temperatura: las políticas actuales conducen a un calentamiento de 2,5-2,9 °C para finales de siglo. El acuerdo también ha enfrentado tensiones políticas, como la retirada temporal de Estados Unidos durante la administración Trump. La brecha entre compromisos y acción real sigue siendo uno de los mayores retos de la gobernanza climática.
Implicaciones para España
España ratificó el Acuerdo de París y ha adoptado legislación ambiciosa para cumplir sus compromisos, incluyendo la Ley de Cambio Climático y Transición Energética (2021), que establece la neutralidad climática antes de 2050 y un sistema eléctrico 100 % renovable. Como parte de la Unión Europea, España se comprometió a reducir emisiones al menos un 55 % para 2030 respecto a 1990. El Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) detalla las medidas específicas: expansión de renovables, eficiencia energética, movilidad sostenible y rehabilitación de edificios.