¿Qué es el manto nivoso?
El manto nivoso es el conjunto de capas de nieve que se acumulan sobre la superficie terrestre durante la estación fría. No es una masa homogénea, sino un sistema estratificado donde cada capa corresponde a un episodio de nevada diferente, con características distintas de densidad, tamaño de grano, temperatura y resistencia. El manto nival evoluciona constantemente bajo la influencia de la temperatura, el viento, la radiación solar y el peso de las capas superiores, en un proceso denominado metamorfismo nival. Es la principal reserva de agua sólida estacional en las montañas.
Estructura y evolución
El manto nivoso se compone de múltiples capas, cada una con propiedades diferentes. La nieve recién caída es ligera y porosa (densidad de 50-100 kg/m³). Con el tiempo, los cristales se redondean y compactan por metamorfismo destructivo, aumentando la densidad (200-400 kg/m³). En condiciones de gradiente térmico fuerte (base del manto caliente, superficie fría), se forman cristales facetados y escarcha de fondo, que constituyen capas débiles propensas a los aludes. La primavera trae ciclos de fusión-recongelación que forman costras de hielo y, finalmente, nieve granulada húmeda.
Importancia hidrológica y práctica
En España, el manto nivoso de las cordilleras (Pirineos, Cantábrica, Sistema Central, Sierra Nevada) actúa como un embalse natural que almacena precipitación invernal y la libera gradualmente durante la fusión primaveral, alimentando ríos y embalses en los meses de mayor demanda de agua. La monitorización del manto nivoso mediante estaciones nivales, sondeos manuales y teledetección por satélite es esencial para la previsión hidrológica y la prevención de aludes. Los partes de peligro de aludes de AEMET y los servicios autonómicos evalúan diariamente la estabilidad del manto en las principales cordilleras.