¿Qué es la surada?
La surada es un viento cálido y seco del sur que afecta a la cornisa cantábrica, especialmente a Cantabria y Asturias. Se produce por efecto Foehn: cuando una masa de aire del sur o suroeste se ve obligada a ascender por la vertiente sur de la cordillera Cantábrica, se enfría y descarga su humedad en forma de precipitación. Al descender por la vertiente norte, el aire ya seco se calienta adiabáticamente a razón de aproximadamente 1 °C por cada 100 metros de descenso, llegando a la costa notablemente más cálido y seco que en su origen.
La surada es bien conocida por los habitantes de Santander, Oviedo y las poblaciones costeras cantábricas. En días de surada, las temperaturas pueden superar los 30 °C incluso en primavera u otoño, cuando lo habitual sería un clima fresco y húmedo.
¿Cómo se produce?
El mecanismo de la surada es un caso clásico de efecto Foehn adaptado a la orografía cantábrica. Las condiciones típicas son:
Una borrasca situada al noroeste de la Península Ibérica genera un flujo de viento del sur sobre la Meseta. Esta masa de aire, relativamente cálida y con cierta humedad, se desplaza hacia el norte hasta encontrarse con la barrera de la cordillera Cantábrica, cuyas cumbres superan los 2 000 metros en algunos puntos.
Al ascender por la vertiente sur, el aire se enfría a razón de 0,6-1 °C por cada 100 metros (tasa adiabática húmeda, ya que el vapor se condensa formando nubes y precipitación). Al coronar las cumbres y descender por la vertiente norte, el aire ya seco se calienta a la tasa adiabática seca (1 °C cada 100 metros), llegando a la costa mucho más caliente que al inicio.
Si la cordillera tiene 1 500 metros de altura, la diferencia de temperatura entre ambas vertientes puede superar los 6-8 °C. Este efecto se amplifica cuando el gradiente de presión es intenso y el viento desciende con fuerza.
¿Por qué es importante?
La surada tiene impactos significativos en la cornisa cantábrica. Las temperaturas anómalamente altas favorecen la deshidratación, el estrés térmico y aumentan drásticamente el riesgo de incendios forestales. Algunos de los peores incendios de Cantabria y Asturias se han producido en episodios de surada.
La humedad relativa puede descender por debajo del 20 %, convirtiendo la vegetación en combustible altamente inflamable. Combinado con el viento fuerte, cualquier foco de fuego se propaga rápidamente.
Además, la surada afecta al confort térmico de la población, que no está adaptada a temperaturas elevadas. Las viviendas cantábricas carecen generalmente de aire acondicionado, lo que convierte los episodios de surada en una molestia significativa.
Ejemplos prácticos
- Incendios forestales: algunos de los episodios más destructivos de incendios en Cantabria y Asturias han coincidido con suradas intensas. La combinación de calor extremo, humedad bajísima y viento fuerte crea condiciones ideales para la propagación del fuego.
- Récords de temperatura: varias de las temperaturas máximas registradas en capitales cantábricas se han dado en episodios de surada. Santander ha alcanzado más de 37 °C en situaciones de surada extrema.
- Contraste con la otra vertiente: mientras en Santander se registran 35 °C con surada, en Reinosa (vertiente sur, 70 km al sur) puede haber 20 °C con lluvia. El contraste entre ambas vertientes es espectacular.