¿Qué es el estrés térmico?
El estrés térmico es la condición fisiológica que se produce cuando el cuerpo humano no puede mantener su temperatura interna dentro del rango adecuado (alrededor de 37 °C) debido a un exceso o déficit de calor ambiental. Cuando las condiciones externas —temperatura, humedad, radiación solar y viento— superan la capacidad del organismo para disipar calor, se genera estrés térmico por calor. Cuando el entorno extrae calor del cuerpo más rápido de lo que este puede producirlo, se habla de estrés térmico por frío.
Mecanismos de termorregulación
El cuerpo humano es una máquina termostática extraordinariamente eficaz. Dispone de varios mecanismos para mantener su temperatura: vasodilatación y sudoración para perder calor, vasoconstricción y escalofríos para conservarlo. Sin embargo, estos mecanismos tienen límites. Cuando la temperatura y la humedad ambiental son muy altas, el sudor no se evapora con eficacia, la pérdida de calor se reduce drásticamente y la temperatura corporal comienza a subir de forma peligrosa.
El problema se agrava con la humedad relativa. A 35 °C con un 30 % de humedad, el cuerpo puede enfriarse razonablemente bien mediante la sudoración. Pero a 35 °C con un 80 % de humedad, la evaporación del sudor se ralentiza tanto que el sistema de refrigeración corporal colapsa. Por eso las olas de calor más letales son las que combinan calor y humedad extremos.
Índice WBGT
El método estándar para evaluar el estrés térmico es el índice WBGT (Wet Bulb Globe Temperature, o Temperatura de Globo y Bulbo Húmedo). Combina tres mediciones: la temperatura de bulbo húmedo (que refleja la humedad ambiental y la capacidad de evaporación), la temperatura de globo negro (que mide la radiación solar directa e indirecta) y la temperatura de bulbo seco (temperatura del aire convencional). La fórmula para exteriores con sol es: WBGT = 0,7 × Tbh + 0,2 × Tgn + 0,1 × Tbs.
Valores de WBGT por encima de 28 °C indican riesgo moderado, por encima de 30 °C riesgo alto y por encima de 33 °C riesgo extremo. Las normativas laborales de muchos países establecen límites de exposición basados en el WBGT según la intensidad del trabajo físico.
Poblaciones vulnerables
El estrés térmico no afecta a todos por igual. Los grupos más vulnerables incluyen personas mayores (cuya capacidad de termorregulación disminuye con la edad), niños pequeños (con mayor relación superficie/volumen corporal), trabajadores al aire libre, deportistas y personas con enfermedades cardiovasculares o respiratorias. La medicación también influye: diuréticos, betabloqueantes y anticolinérgicos pueden reducir la capacidad del cuerpo para disipar calor.
Prevención y adaptación
La prevención del estrés térmico requiere una combinación de medidas: hidratación frecuente, aclimatación progresiva (el cuerpo necesita entre 7 y 14 días para adaptarse al calor intenso), uso de ropa ligera y transpirable, pausas en sombra o espacios climatizados, y reducción de la actividad física en las horas centrales del día. En el ámbito laboral, protocolos como los del INSST en España establecen rotaciones, descansos obligatorios y vigilancia médica cuando se superan determinados umbrales de WBGT.