¿Qué es la temperatura de bulbo seco?
La temperatura de bulbo seco es, sencillamente, la temperatura del aire tal como la mide un termómetro convencional con su bulbo seco, sin estar envuelto en una mecha húmeda ni expuesto a evaporación. Es la temperatura que todos conocemos: la que aparece en los pronósticos, en los termómetros de la calle y en las estaciones meteorológicas. Se llama de bulbo seco para distinguirla explícitamente de la temperatura de bulbo húmedo, que se mide con un termómetro cuyo bulbo está envuelto en una tela empapada en agua.
El nombre proviene del psicrómetro, un instrumento clásico compuesto por dos termómetros idénticos montados en paralelo. Uno tiene el bulbo al aire libre (bulbo seco) y el otro tiene el bulbo envuelto en una muselina húmeda (bulbo húmedo). La diferencia entre ambas lecturas permite calcular la humedad del aire.
¿Cómo se mide correctamente?
Para obtener una lectura fiable de temperatura de bulbo seco, el termómetro debe estar protegido de la radiación solar directa, del suelo caliente y de fuentes artificiales de calor. Por eso las estaciones meteorológicas utilizan garitas de ventilación (como la garita Stevenson) pintadas de blanco y elevadas a 1,5 metros del suelo sobre césped natural. Sin estas precauciones, un termómetro al sol directo puede marcar 10-15 °C más que la temperatura real del aire.
Las estaciones automáticas de la AEMET usan sensores de resistencia de platino (Pt100) con precisión de ±0,1 °C, alojados en protecciones ventiladas activamente para garantizar que miden solo la temperatura del aire y no la radiación.
Bulbo seco, bulbo húmedo y punto de rocío
Estas tres temperaturas forman un trío fundamental en meteorología y psicrometría. La temperatura de bulbo seco es siempre la más alta (excepto en condiciones de saturación, donde las tres coinciden). La de bulbo húmedo es intermedia: el enfriamiento por evaporación la reduce respecto al bulbo seco, pero no tanto como el punto de rocío. El punto de rocío es siempre la más baja o igual a las otras dos.
La diferencia entre el bulbo seco y el húmedo se llama depresión del bulbo húmedo e indica lo seco que está el aire. Si ambas temperaturas coinciden, el aire está saturado (humedad relativa del 100%). Si hay 10 °C de diferencia, el aire está muy seco.
Aplicaciones cotidianas
En climatización, la temperatura de bulbo seco es el parámetro principal para dimensionar sistemas de calefacción y refrigeración. Cuando decimos que queremos la oficina a 22 °C, nos referimos a temperatura de bulbo seco. En agricultura, junto con la humedad, determina el confort térmico del ganado, las necesidades de riego y la velocidad de secado de cosechas. En la construcción, las normativas especifican las temperaturas de bulbo seco de diseño para cada zona climática de España, que van desde −12 °C en invierno en Molina de Aragón hasta 40 °C en verano en Córdoba.