¿Qué es la termosfera?
La termosfera es la cuarta capa de la atmósfera terrestre, situada entre los 80 y los 500 km de altitud aproximadamente. Se encuentra por encima de la mesosfera y por debajo de la exosfera. Su nombre proviene del griego thermos (calor), ya que en esta capa la temperatura aumenta drásticamente con la altura, pudiendo alcanzar los 1500 °C durante períodos de alta actividad solar.
A pesar de esas temperaturas tan elevadas, un termómetro convencional no las registraría, porque la densidad del aire es extremadamente baja. Las moléculas están muy separadas entre sí y, aunque se mueven a gran velocidad (lo que define la temperatura cinética), no transfieren calor de forma perceptible.
Fenómenos en la termosfera
La termosfera es el escenario de algunos de los fenómenos más espectaculares de la atmósfera. Las auroras boreales y australes se producen cuando partículas cargadas del viento solar interactúan con los átomos de oxígeno y nitrógeno en esta capa, excitándolos y provocando la emisión de luz de colores verdosos, rojizos y violáceos.
También es en la termosfera donde orbita la Estación Espacial Internacional (a unos 400 km de altitud) y donde se desintegran la mayoría de los meteoritos que entran en la atmósfera, generando las estrellas fugaces visibles desde la superficie.
Importancia para las comunicaciones
La parte inferior de la termosfera incluye la ionosfera, una región donde la radiación solar ioniza los gases atmosféricos creando capas de partículas con carga eléctrica. Estas capas reflejan las ondas de radio de alta frecuencia (HF), permitiendo las comunicaciones de radio a larga distancia sin necesidad de satélites. Las tormentas solares pueden alterar la ionosfera y provocar apagones de radiocomunicaciones.
La termosfera y el clima terrestre
Aunque la termosfera está muy alejada de la superficie, su estudio es fundamental para comprender la relación entre la actividad solar y nuestro planeta. Las variaciones en la radiación ultravioleta extrema del sol calientan o enfrían esta capa, expandiéndola o contrayéndola, lo que afecta a la fricción orbital de los satélites y a la propagación de ondas de radio.