¿Qué es la ventolina?
La ventolina es un viento extremadamente suave, con velocidades entre 1 y 5 km/h, que corresponde al grado 1 de la escala Beaufort. Se sitúa justo por encima de la calma (grado 0) y por debajo del flojito (grado 2). A nivel práctico, la ventolina apenas se percibe en la piel: las hojas de los árboles no se mueven, pero el humo ya no asciende verticalmente sino que se desvía ligeramente, indicando una dirección definida del flujo.
¿Cómo se identifica?
En mar, la ventolina produce pequeñas rizaduras en la superficie del agua, sin cresta ni espuma, con una altura de ola prácticamente nula. En tierra, la veleta puede moverse de forma indecisa, alternando brevemente entre varias posiciones antes de estabilizarse. Los instrumentos meteorológicos registran estas velocidades, pero un anemómetro de cazoletas convencional puede tener dificultades para girar de forma continua con tan poco viento, por lo que los anemómetros ultrasónicos son más fiables en este rango.
¿Cuándo se produce?
Las ventolinas son típicas de las primeras horas del amanecer, cuando el enfriamiento nocturno ha estabilizado la atmósfera y aún no se ha producido el calentamiento solar que genera brisas y turbulencia. También aparecen en los centros de anticiclones extensos, donde el gradiente de presión es mínimo, y en las transiciones entre la brisa de mar y el terral.
Importancia práctica
Para los navegantes a vela, la ventolina es una condición frustrante: insuficiente para propulsar la embarcación de forma eficiente, pero ya indicando una dirección que puede anticipar la brisa posterior. En agricultura, las ventolinas no son suficientes para dispersar heladas. En calidad del aire, las ventolinas apenas ventilan la capa de mezcla, por lo que la dispersión de contaminantes es muy limitada, similar a la calma.