¿Qué es una masa de aire continental polar?
Una masa de aire continental polar (abreviada cP en la clasificación internacional) es una masa de aire que adquiere sus características sobre grandes extensiones de tierra en latitudes altas (entre 50° y 70° N aproximadamente). Al formarse sobre superficies terrestres frías y sin humedad oceánica, es muy fría, extremadamente seca y muy estable. Sus regiones fuente principales son Siberia, el interior de Canadá y las estepas de Asia Central, donde el aire permanece estancado durante días o semanas, enfriándose progresivamente por radiación.
¿Cómo llega a España?
Las masas de aire continental polar alcanzan la península ibérica cuando una configuración sinóptica específica abre un pasillo de aire frío desde el interior de Europa o Rusia. Esto ocurre típicamente cuando un anticiclón se posiciona sobre Escandinavia o el Atlántico norte, canalizando el aire frío continental hacia el suroeste. La masa de aire viaja sobre Europa, modificándose parcialmente al cruzar los Alpes y los Pirineos, pero conservando buena parte de su frialdad y sequedad. Estas irrupciones son responsables de las olas de frío más intensas que sufre España, con temperaturas que pueden caer por debajo de -10 °C en amplias zonas del interior peninsular.
Efectos meteorológicos
Una masa de aire continental polar trae cielos despejados (por su sequedad), temperaturas diurnas muy bajas, heladas nocturnas generalizadas e intensas, y una amplitud térmica muy acusada. La humedad relativa suele ser baja y el viento del norte o noreste acentúa la sensación de frío. Si la masa de aire cP se modifica al cruzar el Mediterráneo, puede adquirir humedad suficiente para generar nevadas en las costas orientales e insulares, como las raras nevadas en Mallorca o el litoral valenciano.
Diferencias con la masa de aire polar marítima
Mientras que la masa continental polar (cP) es fría y seca, la masa polar marítima (mP), formada sobre el océano, es fría pero húmeda. La cP produce cielos despejados y frío seco; la mP trae nubes, chubascos y nieve. En España, las masas polares marítimas atlánticas son mucho más frecuentes que las continentales, y aportan la mayor parte de las precipitaciones invernales. Las irrupciones de aire continental polar son menos frecuentes pero sus efectos térmicos son mucho más extremos.