¿Qué es la temperatura efectiva?
La temperatura efectiva es un índice bioclimático desarrollado originalmente por Houghten y Yaglou en 1923 que integra tres variables meteorológicas —temperatura del aire, humedad relativa y velocidad del viento— en un único valor que representa la sensación térmica percibida por una persona. Se define como la temperatura de un recinto con aire en calma y saturado al 100 % de humedad en el que una persona experimentaría la misma sensación de calor o frío que en las condiciones reales. Es uno de los índices de confort térmico más antiguos y ampliamente utilizados en climatología aplicada.
Cálculo y variables
A diferencia de la sensación térmica por wind chill (que solo considera temperatura y viento en condiciones frías) o del índice de calor (que combina temperatura y humedad en condiciones cálidas), la temperatura efectiva pretende ser un índice integral que funcione en todo el rango de condiciones. El cálculo original se basaba en nomogramas empíricos derivados de experimentos con cámaras climáticas y paneles de sujetos. Las versiones modernas utilizan fórmulas que ponderan la contribución de cada variable. La humedad alta dificulta la evaporación del sudor, haciendo que el cuerpo se sienta más caliente; el viento facilita la pérdida de calor por convección, haciendo que se sienta más frío. La temperatura efectiva ajustada o corregida incorpora además la radiación solar.
Aplicaciones en climatología y salud pública
La temperatura efectiva se utiliza ampliamente en bioclimatología para clasificar el confort climático de ciudades y regiones. Permite comparar el clima percibido de localidades con combinaciones muy diferentes de temperatura, humedad y viento. Por ejemplo, 30 °C con 30 % de humedad y brisa moderada pueden dar una temperatura efectiva similar a 25 °C con 90 % de humedad y calma. En salud pública, se emplea para evaluar el estrés térmico en trabajadores al aire libre: ciertos umbrales de temperatura efectiva activan protocolos de descanso obligatorio en la normativa laboral de varios países.
Limitaciones y evolución
La principal limitación de la temperatura efectiva clásica es que sobreestima la influencia de la humedad en condiciones frescas. Por ello, se han desarrollado índices más sofisticados como la Temperatura Fisiológica Equivalente (PET) o el UTCI (Universal Thermal Climate Index), que incorporan además la radiación, el metabolismo y el nivel de arropamiento. No obstante, la temperatura efectiva sigue siendo un índice útil por su sencillez y su amplia base de datos histórica, especialmente en estudios de climatología urbana y turismo climático en España y el Mediterráneo.