¿Qué es la turbulencia en aire claro?
La turbulencia en aire claro (CAT, Clear Air Turbulence) es una forma de turbulencia atmosférica que se produce en regiones despejadas de la troposfera superior y la estratosfera inferior, típicamente entre los 6000 y 12 000 metros de altitud. A diferencia de la turbulencia convectiva asociada a nubes de tormenta, la CAT no tiene ninguna señal visual que permita detectarla a simple vista ni con radar meteorológico convencional. Se origina principalmente por inestabilidad de Kelvin-Helmholtz, un fenómeno que ocurre cuando dos capas de aire con velocidades o direcciones de viento muy diferentes generan ondulaciones que se rompen como olas en una playa.
¿Dónde se produce?
La CAT se concentra en las proximidades de la corriente en chorro (jet stream), especialmente en sus flancos y en las zonas de entrada y salida. Las regiones con mayor cizalladura vertical del viento, las proximidades de vaguadas y dorsales en altura, y las zonas de confluencia o difluencia del chorro son las más propensas. Los frentes en altura, incluso cuando no generan nubes visibles, son también fuentes frecuentes de CAT.
La CAT y la aviación
La turbulencia en aire claro es uno de los mayores riesgos para la aviación comercial. Al no poder ser detectada por el radar del avión ni anticipada visualmente, puede golpear sin previo aviso, provocando lesiones a pasajeros y tripulación no sujetos con el cinturón de seguridad. Se estima que la CAT es responsable de la mayoría de las lesiones por turbulencia en vuelos comerciales. Los modelos numéricos de predicción meteorológica incluyen índices específicos de CAT (como el Ellrod Index o el Richardson Index) para alertar a los pilotos.
La CAT y el cambio climático
Investigaciones recientes han demostrado que la turbulencia en aire claro está aumentando debido al cambio climático. El calentamiento global intensifica la corriente en chorro y aumenta la cizalladura del viento en niveles altos, lo que incrementa la frecuencia y severidad de los episodios de CAT. Estudios publicados sugieren que la CAT severa sobre el Atlántico Norte ha aumentado un 55 % desde 1979 y podría duplicarse o triplicarse para finales de siglo.