¿Qué es el perfil térmico vertical?
El perfil térmico vertical, también llamado sondeo de temperatura o perfil térmico atmosférico, describe cómo cambia la temperatura del aire a medida que se asciende en la atmósfera. En condiciones normales de la troposfera, la temperatura disminuye con la altitud a un ritmo medio de unos 6,5 °C por cada 1.000 metros (gradiente térmico medio), pero este patrón presenta numerosas variaciones locales y temporales que determinan el comportamiento de la atmósfera.
Obtención del perfil
Los perfiles térmicos verticales se obtienen principalmente mediante radiosondeos: globos meteorológicos que ascienden con instrumentos que miden temperatura, humedad, presión y viento desde la superficie hasta más de 30 km de altitud, transmitiendo los datos en tiempo real por radio. En España, AEMET realiza radiosondeos cada 12 horas desde estaciones como Madrid-Barajas, Barcelona, A Coruña, Murcia y Tenerife. Los datos también se obtienen de sensores remotos como radiómetros de microondas, perfiladores de temperatura y satélites, aunque con menor resolución vertical.
Interpretación y estabilidad atmosférica
La forma del perfil térmico revela el estado de estabilidad de la atmósfera. Si la temperatura decrece rápidamente con la altitud (gradiente mayor que el adiabático seco, ~10 °C/km), la atmósfera es inestable y favorece la convección, los cumulonimbos y las tormentas. Si decrece lentamente o incluso aumenta con la altitud (inversión térmica), la atmósfera es estable y suprime la convección. Los meteorólogos analizan el perfil superponiéndolo con las curvas adiabáticas en diagramas termodinámicos como el Skew-T o el emagrama para determinar parámetros de inestabilidad como CAPE, CIN e índice Lifted.
Aplicaciones prácticas
El perfil térmico es fundamental para múltiples aplicaciones: la predicción de tormentas severas (un perfil con fuerte inestabilidad y alto CAPE indica potencial convectivo), la estimación de la cota de nieve (determinada por la altitud de la isoterma de 0 °C), la previsión de nieblas (inversiones bajas), la contaminación atmosférica (inversiones que atrapan contaminantes), la aviación (turbulencia, engelamiento) y la dispersión de cenizas volcánicas. Cada radiosondeo proporciona una instantánea de la estructura térmica vertical que los modelos numéricos asimilan para mejorar sus predicciones.