¿Qué es la bombogénesis?
La bombogénesis (del inglés bombogenesis) es el desarrollo explosivo de una borrasca o ciclón extratropical, definido técnicamente como un descenso de presión central de al menos 24 hPa en 24 horas a latitud 60°N. Este criterio, propuesto por los meteorólogos Sanders y Gyakum en 1980, se ajusta a otras latitudes mediante la fórmula de Bergeron: en latitudes más bajas (como 45°N, la latitud de España septentrional) el umbral equivalente es de unos 18 hPa en 24 horas. Cuando una borrasca cumple este criterio se dice que ha sufrido bombogénesis y se la denomina informalmente "bomba meteorológica".
¿Cómo se produce?
La bombogénesis requiere una confluencia de factores favorables. En la mayoría de los casos, una masa de aire polar muy fría se encuentra con aire subtropical cálido y húmedo sobre la superficie oceánica (especialmente en el Atlántico norte y el Pacífico norte, donde la corriente del Golfo y la corriente de Kuroshio proporcionan un fuerte contraste térmico). A este contraste en superficie se suma un chorro en altura (jet stream) intenso y divergente, que extrae aire de la columna atmosférica y favorece un descenso vertiginoso de la presión. La liberación de calor latente por la condensación masiva dentro de la borrasca retroalimenta el proceso, acelerando aún más la caída de presión.
Impactos y peligros
Las bombas meteorológicas generan vientos con fuerza de huracán (superiores a 120 km/h), oleaje extremo que puede superar los 15 metros y precipitaciones torrenciales de lluvia o nieve. Los impactos más graves se producen en el mar, donde las condiciones se vuelven letales para la navegación, pero los efectos también se sienten en tierra: caída de árboles, cortes eléctricos, inundaciones costeras por mareas de temporal (storm surge) y nevadas copiosas. En España, las grandes borrascas atlánticas que afectan a Galicia y la cornisa cantábrica en invierno a veces experimentan bombogénesis durante su tránsito atlántico.
Ejemplos históricos
Entre los casos más notables en el entorno europeo destacan la gran tormenta de octubre de 1987 que devastó el sur de Inglaterra y el norte de Francia, y más recientemente las borrascas con nombre propio (como la borrasca Ciarán en noviembre de 2023) que alcanzan presiones centrales inferiores a 960 hPa. En el Atlántico norte, las bombas meteorológicas son más frecuentes entre noviembre y marzo, coincidiendo con el máximo contraste térmico entre el océano y las masas de aire polar.