¿Qué es un atmómetro?
El atmómetro es un instrumento que mide la cantidad de agua que se evapora desde una superficie húmeda hacia la atmósfera en un periodo determinado. Su nombre proviene del griego atmos (vapor) y metron (medida). A diferencia de los evaporímetros de tanque, que requieren grandes volúmenes de agua y una superficie abierta, el atmómetro es un dispositivo compacto y económico que simula la evapotranspiración de un cultivo de referencia.
Tipos de atmómetros
Atmómetro de Livingston (o atmómetro de esfera): Consiste en una esfera de porcelana porosa conectada a un depósito de agua mediante un tubo. La esfera, empapada de agua, evapora desde toda su superficie. La pérdida de agua se mide por el descenso del nivel en el depósito. Fue muy usado a principios del siglo XX, pero su forma esférica no simula bien la evapotranspiración de un cultivo.
Atmómetro de Piché: Un tubo graduado lleno de agua, invertido y cerrado por un disco de papel de filtro, se cuelga dentro de una garita meteorológica. El agua se evapora a través del papel y el descenso del nivel en el tubo indica la evaporación. Es sencillo y barato, pero mide la evaporación a la sombra, no al aire libre.
Atmómetro de placa cerámica (tipo ETgage): Es el modelo más moderno y extendido en redes agroclimáticas. Una placa cerámica verde (que simula el albedo de un cultivo) se monta sobre un cilindro lleno de agua destilada. Una cubierta de membrana semipermeable deja pasar el vapor pero impide la entrada de lluvia. La evaporación se lee en una escala graduada en milímetros. Es el tipo más utilizado actualmente en agricultura de precisión.
Principio de funcionamiento
Todos los atmómetros comparten un principio básico: exponer una superficie húmeda al aire y medir cuánta agua pierde por evaporación. Los factores que aceleran la evaporación son la temperatura alta, la humedad relativa baja, el viento fuerte y la radiación solar intensa. Los que la frenan son el aire húmedo, la calma y la nubosidad.
El atmómetro moderno de placa cerámica está calibrado para aproximar la evapotranspiración de referencia (ET₀), que es la demanda evaporativa de la atmósfera sobre un césped verde bien regado de 12 cm de altura. Este valor, multiplicado por un coeficiente de cultivo (Kc) específico para cada especie y fase de crecimiento, proporciona la evapotranspiración real del cultivo y, por tanto, la cantidad de agua que necesita recibir por riego.
Aplicaciones en agricultura
En las redes agroclimáticas de España, como el SIAR (Sistema de Información Agroclimática para el Regadío) del Ministerio de Agricultura, se utilizan estaciones automáticas que calculan la ET₀ mediante la fórmula de Penman-Monteith. Sin embargo, muchos agricultores particulares prefieren el atmómetro por su sencillez y bajo coste: no necesita electricidad, comunicaciones ni mantenimiento técnico.
El agricultor simplemente lee el nivel de agua una vez al día (o cada pocos días) y multiplica la evaporación acumulada por el coeficiente Kc de su cultivo para saber cuánto regar. Un olivar en julio con un Kc de 0,55 y una lectura de atmómetro de 8 mm/día necesitaría reponer 4,4 mm de agua, equivalentes a 44 m³ por hectárea.
Comparación con otros métodos
El tanque de evaporación clase A (un cilindro metálico de 1,21 m de diámetro y 25 cm de profundidad) es el instrumento clásico para medir la evaporación. Sin embargo, es caro, pesado, difícil de mantener (hay que rellenarlo, limpiarlo, protegerlo de animales) y su lectura requiere un coeficiente de corrección (Kp ≈ 0,7) para estimar la ET₀. El atmómetro de placa cerámica ofrece estimaciones comparables de ET₀ con un coste y mantenimiento mucho menores.
Las estaciones meteorológicas automáticas calculan la ET₀ con mayor precisión, pero cuestan miles de euros y requieren instalación profesional. El atmómetro, con un precio de 100-300 euros, es accesible para cualquier agricultor y proporciona datos suficientemente precisos para la programación del riego.
Limitaciones
El atmómetro tiene algunas limitaciones que conviene conocer. No mide bien cuando llueve, ya que aunque la membrana repele la lluvia directa, las salpicaduras pueden alterar la lectura. La placa cerámica puede obstruirse con el tiempo por depósitos minerales del agua o por algas, reduciendo la tasa de evaporación. La cubierta protectora debe reemplazarse periódicamente (cada 2-3 meses). Y las lecturas pueden verse afectadas por la presencia de pájaros que se posan sobre el instrumento o beben de él, por lo que algunos modelos incluyen una jaula protectora.
Historia
Los primeros atmómetros datan del siglo XVIII. El astrónomo y meteorólogo John Dalton utilizó uno de los primeros diseños documentados en sus estudios sobre la evaporación en Manchester (1802). A lo largo del siglo XIX, se desarrollaron numerosos modelos, siendo los más conocidos los de Livingston y Piché. En el siglo XX, la introducción de los modelos de placa cerámica revitalizó el uso del atmómetro en la agricultura moderna.